¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
Bienvenid@. Te invito a escuchar esta cancion antes de leer las notas o mientras lo haces.
domingo, 9 de julio de 2017
Reivindicación de doble ataque incendiario en Ciudad de México
“Defender a la madre tierra con
la misma violencia con la que la destruyen…”
La madrugada del 19 de enero
colocamos un artefacto incendiario con 20 litros de capacidad en la obra
ecocida en el número 215 de la avenida Aztecas en la Ciudad de México. Depaso,
ya que estábamos por ahí colocamos dos artefactos más, de 5 litros cada uno en
el generador eléctrico del supermercado Bodega Aurrera que se encuentra al
lado. Nos molestaron mucho sus luces.
En esta obra la inmobiliaria
“Quiero Casa” está construyendo departamentos ultramodernos sobre un manantial
natural, para lo que han comenzado a tirar, contaminar y envenenar sus aguas,
destruyendo el ecosistema del lugar.
Lamentablemente, el primer
artefacto fue encontrado por la policía antes de que estallara, pero no
corrieron tanta suerte con los otros dos.
Ojalá a estos malditos asesinos,
que gustan de matar a la gente de hambre para generar mayores ganancias, que
gustan de vender los cadáveres de animales no-humanos en sus escaparates, que
les viene muy bien la construcción de departamentos para riquillos al lado de
su tienda les caiga igual de bien nuestros pequeños regalitos.
Esta destrucción ecocida es sólo
uno más de los millones de ataques que realiza la civilización en contra de la
naturaleza. Esperamos que al igual, nuestra jugarreta sea sólo una más de las
millones de respuestas que tanto hacen falta.
Estamos hartxs de que se siga
aplastando y contaminando a la tierra, que se sigan creyendo dueños de todo lo
existente, que exploten la naturaleza a cambio de un poco de sucio dinero. Ya
no sólo será ella la explotada, ahora es su turno.
No nos rendiremos hasta ver arder
sus máquinas de muerte y destrucción.
Exigimos también la liberación de
Luis Fernando Sotelo y de todxs lxs luchadorxs secuestradxs por el Estado.
Mandamos un saludo a todxs lxs
insurrectxs que mantienen la lucha sin parar.
¡Hasta quemar a todos los
representantes de la autoridad!
¡Hasta que ardan todos los que
atentan contra la naturaleza!
¡Hasta que no quede ni un solo
rastro de su civilización y su progreso!
–Célula Incendiaria Colmillos
Negros.
Federación Anarquista Informal –
Frente Revolucionario Internacional.
PD: Tomen su pinche gasolina
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
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Etiquetas: Célula Incendiaria Colmillos Negros, Distrito Federal, Federación Anarquista Informal, Frente Revolucionario Internacional, Luis Fernando Sotelo, Presos Políticos
Tertulia “Libertades y Derechos en la Ciudad de México”.
Feria del Libro en la Alameda Central de la Ciudad de
México. Diciembre de 2016.
Presentación y participación de Javier González Garza
Héctor Cerezo
Francisco Estrada
Jaime Morales
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
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Etiquetas: Distrito Federal, Represion, Terrorismo político de Estado
Qué sigue I: Antes y ahora
Subcomandante Insurgente Moisés
3 de enero 2017
Buenas noches a todos y a todas.
Nada más queremos decirles que esto va a tardar, así que aprovechen para dormir
o se van.
Bueno pues entonces, primero que
como dice la compañera que habló acá del Viejo Antonio, el mismo nombre lo
dice, Viejo Antonio. O sea que ya pasó. Hay cosas que quizá se puede rescatar
ahí, pero ahora los tiempos cambian.
Nosotros pues, las y los zapatistas
les queremos decirles de verdad, en serio, que queremos pues aprender lo que es
ciencia de verdad, no de eso de lo que ya caminó el Viejo Antonio, que sirvió
para ese tiempo, el tiempo pasado que ahora es otra forma como pues está la
vida ahora. Entonces porque les queremos platicar de cómo está de las
compañeras y los compañeros que están ahora como comisión de delegados,
delegadas, lo que han enfrentado pues ya a lo largo del tiempo de su lucha de
resistencia y que entonces, la forma de cómo vivieron pues sus papás, sus
mamás, aunque la quieren aplicarla ya no les resulta. Como por ejemplo, en la
selva Lacandona, cuando siembran su maíz, ya saben que entonces en 3 meses ya
está el elote, ahora resulta de que antes ya hay elote. En los Altos, por Oventik,
el caracol de Oventik, sabían pues antes que a los 6 meses va a haber elote, y
ahora 5 meses ya hay elote. Eso les
dificulta pues porque sabían antes cuando sembrar. Ahora resulta de que
entonces empiezan hora si que el viejo método de cómo hacía el Viejo Antonio
antes, porque sí lo sabían, pero ahora cambió. Y cómo cambió, y quién lo
cambió. Entonces surge toda eso. Entonces y en todo, no es que estamos inventando, como dijo pues
ya estos días el Sup Galeano, porque el
Viejo Antonio sí sabía cuándo es el tiempo de frío, busca sus leñitas, su
carbón, estar preparado, ahora resulta que ya no.
Ahí donde pensamos quién nos va a decir, y por
ahí hemos escuchado que dicen que hay científicos, científicas, y nos
preguntamos qué trabajo hacen eso, ¿será que nos pueden ayudar? Porque dicen
que son los que estudian, para poder explicarlo, para poder entenderlo, y luego
para poder explicar si algo se puede hacer y qué es lo que se puede hacer. Esas
cosas necesitan nuestros compañeros y compañeras, porque resulta que entonces
su gobernar autónomamente durante 23 años les ha surgido muchas necesidades,
otras necesidades, que ya no se puede construirlo como hacía el Viejo Antonio,
que estaba resistiendo, sobreviviendo, ahora, hoy, no; es que lo están
construyendo los compañeros y las compañeras, y lo están practicando. Y a la
hora que practican ahí donde empiezan a descubrir lo que les hace falta.
Por ejemplo, sólo para que me
comprendan lo que les estoy diciendo, ninguna de las compañeras bases de apoyo
de hace 33 años, que le entraron pues a la lucha, nunca soñaron que su hija o
hijo iba a manejar un ultrasonido. Resulta que ahora entonces su hija lo maneja, porque son varias
compañeras, especialmente para las compañeras son ellas porque quieren ver cómo
está el bebé mientas está en proceso de crecimiento; por eso son más las
compañera que están ahí.
Y les voy a contar la necesidad,
la falta, porque fue una falta al mismo tiempo una equivocación, una falla, que
lo reconocemos, pues, porque entonces las compañeras, un compañero, porque
están rescatando sus culturas buenas, y ir haciendo a un lado lo que es malo
pues ¿no? la cultura ¿no?
Entonces hay promotores, o hay
parteros, parteras en los pueblos, entonces en un pueblo un compa fue con la
partera y entonces checa la partera a la compañera y le dicen: Parece que son
gemelos el bebé compañera, le dijeron, entonces el compa muy contento pues
porque son gemelos, entonces pero el compa sabe que en la clínica, en el
Hospital Autónomo hay ultrasonido entonces quiere asegurarse el compa si de
verdad es cierto que es gemelo, entonces se van pues en el hospital, toman pues
así la fotografía, no sé como se dice pues, y entonces, pero el compa le
platica primero a la compañera que sabe manejar del ultrasonido, es que así me
dijo pues la partera que parece que son gemelos entonces yo quiero saber de
verdad si sí con la máquina que hay ¿no?,
y entonces ya lo revisan y le
toman la foto como digo y entonces la compañera
le dice: Sí, es gemelo, entonces
más contento está el compa, bueno.
Entonces resulta de que
entonces a la hora que ya le toca nacer
pues a los gemelos, entonces se van en
el hospital del gobierno pues porque ya no pudo salir pues la compañera por
muchos dolores ya, ya de emergencia entonces se meten en un hospital del
gobierno que es en Guadalupe Tepeyac, entonces los atienden, entonces le hacen
cesárea a la compañera. Entonces ya que ya salió pues en la cesárea, entonces
el compa se va para ir a ver pues a sus dos gemelos ¿no? y resulta que es nada
más uno. Entonces el compañero dice; no, es que yo se que son gemelos, y ya empezó a pelear ya allí con el
director o directora pues así del
hospital. No, es que yo sé que son gemelos. Me lo quieren robar.
Entonces ya el director, la
directora dice: no señor, no zapatista, uno nada más. Para que entonces no estemos peleando acá,
vámonos con tu esposa porque ella lo vio. Pues se van la directora y el
director donde están la compañera y entonces el compa se va también le dice
entonces, a ver ¿por qué estás permitiendo que está robando pues, los
directores del hospital nuestros hijos? Entonces ya la compañera dice: No, es
uno de por sí.
¿Cómo? Si la compañera pues del ultrasonido nos dijo
que son gemelos de por sí y nos dijo la partera allá que son gemelos de por sí.
Entonces ya se estaban
agarrándose ya allí ahora sí pues porque
entonces la compañera está diciendo de que si es uno y el compa está
diciendo de que entonces son dos porque así le dijo la partera y la promotora
de salud y los del hospital le están diciendo de que es uno de por sí.
Llegan de que entonces hay que
jalar a la compañera que hizo el ultrasonido en la clínica en el hospital
zapatista. Llega la compañera, hora si ya se encuentran cuatro partes ya ahí;
el compa, la compañera que le hicieron la cesárea, y la compañera que hizo el
ultrasonido y los directivos pues del hospital. Y ya empiezan a platicar ahí,
entonces empieza a decir pues el doctor que atendió, es que depende la forma de
como lo tomaron así pues la imagen en el ultrasonido, entonces la compañera que
hizo el trabajo de ultrasonido dijo; de por si lo tomamos de lado. Entonces el doctor dice; ahí está, ahí donde
reflejó parece que entonces que hay dos,
porque no se tomó de una forma como debe de ser la fotografía pues ¿no? Y entonces
ya ahí el compa, el padre pues así del bebé ya empieza a comprender pues que hubo una falla, un error pues de la
manera como se hace el trabajo por parte de la promotora de salud zapatista
pues ¿no?
De ahí nosotros sacamos ahí eso de que entonces no podemos decir;
nosotros de que no esto es su culpa del pinche capitalismo esto,
porque ya no es del capitalismo, es de
la ciencia que hizo falta, de que una falla, no depende ya y eso no podemos decir, es que no saben, es
que robaron los del hospital porque es
del mal gobierno, no podemos decir.
Reconocemos pues así que nos
faltó, que nos falló como zapatistas pues no tiene que ver nada así de que si
somos autónomos y que por eso no podemos
fallar, fallamos en la ciencia.
Entonces, pero así muchas otras
cosas pues y eso el Viejo Antonio pues no tuvo la oportunidad porque ya pasó,
pero gracias al Viejo Antonio que tuvo resistencia, rebeldía en que no los
mataran pues.
Entonces es como por ejemplo; a
este que les está hablando pues, que se
llama Moisés, ese Moisés se ha cambiado tres veces. Porque ese Moisés que
estaba en su pueblo si hubiera que sigue Moisés en su pueblo pues no está
hablando aquí con ustedes ¿no? ¿Y cómo estaría ese Moisés si hubiera que está
en su pueblo? Quién sabe. Ni el mismo lo sabe.
Bueno. Pero entonces lo que fue
Moisés pues en su ya fue, ya paso y luego Moisés entra en la organización
clandestina, ahí si cambió ya otra vez
ahí Moisés, ya no es lo mismo Moisés en la clandestinidad como cuando estaba en
su pueblo. Luego entonces Moisés
sale, aprendió, ya no vamos repetir,
aprendió la ciencia de lo que aplico pues en el 94 y después de aquí a 23 años después ya no es lo mismo Moisés en
la clandestinidad como ahora está 23 años a la luz pública de lo que hizo junto
con sus compañeras y compañeros ¿no?
Entonces Moisés horita ya, hoy 3
de enero de 2017 ya ve otras cosas este Moisés, ve muchas cosas este Moisés ya
no es lo mismo lo que veía antes, los diez años de la clandestinidad, cambia,
nada mas de que hay que estudiar científicamente, con ciencia ese cambio que se
hace si es para hacerle un bien al pueblo, para querer más la vida pues.
Entonces, pero ¿qué vamos a hacer
con eso de que nos damos cuenta ciencia y científicamente que hay una cosa que está
mal? ¿Para qué queremos que solo nada más decimos de que está mal y luego ahí
nomas quedamos ahí?
Entonces eso es lo que les
pasa nuestros compañeros y compañeras,
de que topan esas necesidades, necesitan eso,
no para su bien de unos y unas sino para miles quizás para los millones
que somos aquí en este país que se llama México y tal vez se puede volar y se
va en otro mundo pues ¿no?.
Porque hoy pues 23 años después
hay muchas cosas de lo que ya están haciendo pues en la práctica los compañeros
y topan esa necesidad. Necesitan teoría y necesitan práctica. A nosotros los
indígenas nos vamos mucho a la práctica, o sea en la práctica nos convence ora
si ya no nos da sueño para escuchar la teoría,
porque si nomás es puro bla, bla, bla, bla, y empieza hora si el sueño, pero si es en la práctica ahí si, nuestros
ojos son muy fijos porque estamos viendo como lo está moviendo que le está
haciendo así, y si nos gusta y si lo entendemos de que eso va a resolver muchas
de las necesidades, ahí si estamos con los ojos ahí más listos que como una
águila.
Entonces y cuando vamos en la
práctica y vemos que si, de por si resuelve las necesidades empieza hora si ¿y
si lo hago así que puede salir aquí? ¿Y si lo hago así que va suceder? ¿Será
que no nos pueden enseñar más? ¿Será que no nos pueden decir más cómo? Entonces
ya se necesita ahí la teoría que se dice porque ya nos anima mucho ahí porque ya lo vimos que ya lo
resolvió las necesidades o los problemas cuando nos enseñaron en la práctica.
Es ese problema que tenemos pues
de que a veces nos cuesta mucho dar la teoría pero si lo hacemos en la
práctica. Que quizás pues así entonces ahí se puede ver si hay eso, como imagen
pues que se puede ver porque está en la práctica por ejemplo eso de que hora
les voy a recitar porque prácticamente pues me han obligado nuestros compañeros
y compañeras tener en la cabeza pues.
Tienen su gobierno autónomo
mujeres y hombres y están luche y luche para que sean mite y mite, si son 40
miembros la Junta de Buen Gobierno 20 mujeres y 20 hombres, y si son 20
miembros los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, 10 mujeres y 10 hombres
y así. Y entonces hacen su trabajo con lo que han entendido de los 7
Principios del Mandar Obedeciendo. Hacen
suyos, suyas así la palabra Democracia que es el pueblo la que manda y el
gobierno la que obedece. Sus leyes, los discuten mujeres y hombres, tienen ya,
este, la educación de cómo pensaron lo que deben aprender pues así los niños y
las niñas, o lo que tienen que aprender los promotores de educación, depende lo
que necesitan sus pueblos. En este caso, pues así este que se dice que la
primaria, otros Caracoles dicen primer nivel, pero en ese caso ahí eso, los
compañeros, las compañeras, los papás pues, las mamás, dicen; lo que quieren es
que aprendan leer bien a mis hijos, que sepan escribir cómo se escribe papacito
y mamacita, eh. Y entonces, han visto pues ahí eso de que entonces, ahora pues
así pues, los jovencitos ya han aprendido un chingo, pues. Eso que ya les digo
pues, así del área de salud, ahí hay varias pues este, o sea, en la salud
autónoma hay varias áreas de trabajo ahí eso pues, ahí está también siguen con
las plantas medicinales pues, y ahí han detectado pues varias necesidades pues,
porque ellos quieren saber; dicen por ejemplo, cuando esta verde pues, la
planta, o la cáscara o la raíz, ¿qué tanto de sustancia tiene, y cuándo se
seca, conserva o no conserva, pierde o no pierde su sustancia? Pero es ahí
donde nosotros ya no podemos ahí eso pues, pues porque se necesita ahora sí ya
la ciencia de hacer estudio en laboratorio, y ahí eso pues, y muchas cosas así,
ya eso.
Ya tienen pues así sus radios
comunitarias pues, que ahí este se les quema las piezas pues así del aparato,
quieren saber así pues cómo se resuelve, quieren escuchar pues así las demás
comunidades, así pues de la señal pues, que llegue pues, de lo que están
produciendo pues ahí, de lo que están emitiendo pues ahí, pero no llega la
señal pues. Entonces, se preguntan pues las
locutoras, los locutores, ¿será que no hay una forma de cómo inventar
para que tenga más fuerza, dicen, para que llegue más allá? Entonces, pero eso
nunca lo, nunca había soñado así pues los papás, mamás, no la había, no lo
había pensado Moisés ahí eso cuando estaba en su clandestinidad pues eso. Cambió,
y ahora resulta de que entonces esos jóvenes y jóvenas, porque es que estamos
trabajando pues con los compañeros, entonces nos dicen hay esto, hay esto, hay esto, y es ahí donde Moisés pues entonces ya no puede
decirle de que entonces este, porque es muy fácil, como mando pues, ay ya
cállate, vete a trabajar, ve a ver tu milpa, vete al … ¿no?, pero es que se
entiende la necesidad, porque entonces por eso estoy diciendo que Moisés no es
lo mismo que cuando estaba en la clandestinidad que ahora 23 años en que está
pues, este, con los pueblos, con su gobierno autónomo pues.
Bueno, ahora de que entonces
este, estamos, estuvimos hablando pues, hace más de un año de lo qué es la
hidra capitalista, el monstruo, nosotros pues así con nuestros compañeros y
compañeras en los pueblos, es que en serio, pues lo estamos viendo, como que
ahí nomás empezó a brotar cuando mencionamos pues, así de la hidra; entonces
los compañeros y las compañeras de los pueblos dicen la forma de cómo vamos a
resistir esto, es de que, debemos tener alimento y debemos tener medicina para
poder enfrentar esto. Entonces, este, y es ahí donde empiezan ahora sí,
seriamente a pensarlo de que entonces, cómo vamos a hacer ahí en la tierra
donde ya no da, por más que estamos trabaje y trabaje y trabaje, ya no;
entonces, por ahí han escuchado pues que este, que hablan del boro, del
magnesio, del azufre, de molibate…, molibaleno, o algo así, o zinc, o el pH,
pero sólo saben de que dicen que es para que se le pueda ayudar a la tierra,
pero cómo voy a saber aunque lo agarro un pedazo de tierra allí, cómo voy a
saber de qué es lo que necesita, ¿no? Entonces, este, preguntan pues así los
compañeros eso; oye, pero, ¿entonces, quiénes son los que estudian esto,
quiénes son los que dicen esto? O sea, en varios lados empieza pues a salir
pues la necesidad, la demanda de querer aprender, de cómo pues, este ayudar
pues así a la tierra, sin que se dañe pues, ¿no?
Entonces, este, entre muchas
otras cosas hacen, necesitan, buscan los compañeros. Antes de esto, antes de
que se desarrollaran más esas necesidades, había otros compañeros que lo están
viendo de que viene algo de demanda pues sobre cómo construir la autonomía ¿no?
Por ejemplo, un grupo de compañeros pues, ven que se está gastando mucho pues
este gasolina por generar pues así la luz en el caracol, así, este, empiezan a
imaginar pues así de que bueno, pues, ¿por qué la gasolina hace que gire el
motor y hace que entonces, este, produzca pues así la luz, la energía?
Entonces, dicen, entonces quiere decir de es que es cosa nomás, de que hay que
girar el motor; entonces, dicen, si es así eso, ¿por qué no vamos a adaptar,
busquemos la forma, de cómo adaptar ahí donde se arranca pues, el motor? Con
ese trapich de agua, o sea donde muelen la caña, entonces con un canal de agua
y entonces, tiene sus ruedas con sus cajones donde llega el agua, entonces lo
va girando, pues eso; entonces busquemos la forma de cómo adaptar el motor o
sea, el generador. Y lo hicieron, y este, pero fue muy lento, entonces de ahí
eso ya no pudieron pasar ahí eso porque ya no supieron cómo multiplicar, ni sé
pues cómo se dice pues. Entonces, ¿dónde están los que tienen ciencia de cómo
hacer eso, pues? Porque ahí eso ya no se necesita pues este, petróleo para
sacar gasolina o para sacar gas, para sacar aceites, sino ya es la propia
naturaleza que se aprovecha pues ahí eso, pues. Entonces, una parte no, porque
las piezas del motor, pues son fierros, son plásticos y todas esas cosas pues.
Tienen muchas ganas pues así
pues, los compañeros y las compañeras, de aprender nuevas cosas pues. Siempre y
cuando pues así de que, este, los encuentre quién le enseñe pues, pero, que no,
porque ya no es como antes pues, así, ahora pues así los jóvenes, las jóvenas
como antes de su tiempo, pues así del Viejo Antonio, pues. No se van a dejar si
es que no les resuelven su pregunta de lo que se le dice pues, o lo que están
preguntando y si la respuesta no es así, no van quedar contentos, y peor de que
entonces, se le dice otra cosa pues. Por ejemplo, eso de que este, cuando
termino la escuelita en 2013-14; entonces, en una Asamblea, se hizo pues así la
evaluación y entonces ahí salió pues ahí eso de que uno de los alumnos decía de
que pues, de qué bueno de que somos indígenas, ajá, que nunca hay que perder
ser indígenas, y que por lo tanto, entonces, y ya no son mero indígenas, porque
tienen zapato, quitan ese zapato, tienen que tocar con la piel, con el cuero de
los pies, así van a mantenerse ser indígenas. La Asamblea ahí dijeron, pues ahí eso, ese quien lo dijo eso, hay que llamarlo,
y cuando es el tiempo de la lluvia, que cuando hay mucho lodo que a veces, se
hunde los pies, así de 50 a 80 centímetros y que no te das cuenta de que ahí
hay vidrio, o hay piedras filosas o de que hay estacas ahí, pues, ¿a ver que camine
ahí? Y luego dicen, pues nosotros trabajamos pues en el monte y le vamos a
pedir de favor que quite su ropa y que trabaje desnudo, a ver si sí es cierto.
Yo les estoy contando, porque
entonces ya no se dejan, porque ya no, si logran entenderlo bien de lo que se
dice que no es por ahí que les resuelve su necesidad, simplemente le dice: a
ver, hazlo primero lo voy a ver.
Entonces, este, quiere decir de
que entonces, tiene que ver pues este, pues ustedes, pues así hermanos,
compañeros, compañeras, hermanas, como aquí han dicho pues, que están viendo
pues, de que sí realmente ven que está cabrón, entonces, hay mucho trabajo.
Primero entonces, qué es lo que se tiene que hacer pues, entre ustedes, pues,
como que estudian la ciencia de lo científico, ¿qué es lo que se tiene que
hacer? Y más ahora pues, así que tienen preguntas los compañeros y las
compañeras de que hay que responderles, ora sí que científicamente pues, no. Y
este, y más eso, de que entonces quieren aprender, o sea, quieren la práctica,
es otro pues, trabajo pues ahí eso pues, porque solamente así los compañeros y
las compañeras sí van a sentir de que entonces, se les está enseñándole en la
práctica de cómo posiblemente se podría, pues, resolver, de las necesidades que
se presentan o de lo que se necesita; nada más que ahí eso, hay que tener
cuidado de que no es un engaña mentiroso pues, porque ahí sí eso, entonces no
es lo que se quiere pues, eso. Quieren ver resultados de lo que se dice pues.
Para eso pues, entonces, pues,
según lo que estamos aquí escuchando aunque falta que se termine, vemos,
sentimos, que con esta práctica que estamos
haciendo aquí ahora, ora sí que pues, se entiende de que estamos
haciendo doble esfuerzo, pues, ¿no? Porque, por ejemplo; he escuchado pues acá,
que cuando están participando así pues como científicos, se están hablando
entre ustedes, como científicos. Y la idea era de que le hablan a las
compañeras y a los compañeros, entonces, pues lo compañeros, entonces, ¿qué es
lo que está diciendo? porque se están hablando pues de científicos a
científicos, pues. Y luego, a los participantes intentan pues así de pues
hablar con los, las delegados, pero allá
ustedes, están escuchando de que entonces a lo mejor quieren debatir de lo que
está diciendo pues, la participante o el participante, entonces, estamos en una
necesidad pues. Entonces, lo que vemos ahí eso, como que conviene que entonces
hagamos otro encuentro como dice este, la compañera pues, así de que, para que
entonces ahora sí de científicos a científicos, científicas a científicas, o
sea, se hablen pues, y queremos ver cómo es que lo discuten, queremos escuchar,
final de cuenta, cómo logran sus acuerdos como las comunidades. En las
comunidades, en los pueblos, se agarran, y final de cuentas, entonces dicen,
orele, ya nos vamos a soltarnos porque ya tenemos un acuerdo, es lo que hacen.
Entonces, queremos aprender pues, sino cuándo vamos a aprender de ser
científicos, científicas.
De la ciencia, creo que es algo
de ciencia eso que ya les platicamos, pues acá, hay un pequeño nuevo sistema de
gobierno que tienen los compañeros, chiquito, pero entonces este, ahí están
aplicando ahí, la ciencia, pues así los compañeros y es por eso nos ha obligado con esa cosa chiquita que
están haciendo pues, así los compañeros y las compañeras, por eso aquí nos
estamos platicando ahora pues, gracias a esa ciencia de gobernarse en sí mismo,
así pues los compañeros.
Entonces, no sé cómo ustedes la
vean, pues este, a lo mejor está muy lejos aquí para el diciembre que hagamos
ese encuentro pues, para que los veamos cómo hacen pues el debate así, pues
entre ustedes y a ver qué acuerdo sale ahí sobre qué hacer o cómo hacer, a
parte, que si así pudieran, ya así por colectivo o por individuo según pues
cómo es que están, que de alguna manera nos pudiéramos llegar de acuerdo a que
vengan; váyanse en el Caracol, pongan ahí su taller, namás que si nos van a
pedir laboratorio pues, más que el hacha y el machete, y el…, porque no tenemos
laboratorio pues, si ustedes lo traen pues bienvenido, pues. Ahí sí, no va a
faltar pues el pozolito pues, agrio, pero sí hay pues, el frijolito o la
verdura y no va a faltar pues, alumna, alumno; que tienen ganas así pues, de
aprenderlo pues; sobre todo, la práctica como les digo pues.
Entonces, ese es el problema que
les presentamos, que cómo se le puede ayudar así a los compañeros que
necesitan, no sólo de eso, de nada más de la medicina, de la tierra, sino
muchas otras cosas más pues, que ahí lo verán ahí eso de cuando vengan, cuando
vayan pues, en el Caracol, en los Caracoles, ahí van a ver ahí, oye de cómo se
puede hacer esto y luego lo otro y lo otro, ahí van a ver ahí eso, lo que pasa
es que no soy técnico, no soy ingeniero, soy científico vas a decir ahí pues
eso pues, es que hay muchas cosas lo que ya ahora sí lo necesitan los compas,
pues.
Entonces, tienen pues algunos meses como para
que la piensan y que nos la manden pues, sus palabras, sus pensamientos y sus
planes para que así se viera pues este fruto, pues, de lo que estamos haciendo
y más eso de que pues nos vayamos poniendo de acuerdo de que así lo ven, pues
de que para diciembre sea pues el encuentro, pues, así entre ustedes, y que
veamos dónde o le pedimos pues, aquí al compañero, pues el Doc, si es acá o
cómo pues, sería pensarlo ahí eso pues. Eso es lo que les queremos platicar
pues, compañeros, hermanos y hermanas, muchas gracias.
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
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Etiquetas: EZLN, Subcomandante Insurgente Moisés
¿Qué sigue? II. Lo urgente y lo importante.
3 de enero del 2017.
Les he estado escuchando. A veces
cuando estoy aquí, con ustedes, a veces en el stream del Cideci, a veces con lo
que me comentan sus alumnas y alumnos zapatistas.
En todo momento trato de captar
el sentido de sus exposiciones, el rumbo y la dirección de su palabra. Hemos
escuchado exposiciones brillantes, didácticas unas, complejas otras, polémicas
las más, pero en y sobre las que se puede debatir. Deben hacerlo, pensamos,
entre ustedes. Para esa discusión, tal vez les ayudaría en algo aclarar la
confusión que existe entre ciencia y tecnología.
Por lo demás, estamos tan
sorprendidos como ustedes. El interés por la ciencia no es algo que se haya
ordenado o impuesto, nace desde dentro.
Cuando hace 23 años, el feminismo
venía a reclamarnos que debíamos ordenar la liberación de las mujeres, les
dijimos que eso no se ordena, sino que es propio de las compañeras. La libertad
no se ordena, se conquista. Dos décadas después, lo que han logrado las
compañeras apenaría a quienes entonces se decían la vanguardia del feminismo.
Igual ahora, la ciencia no se
impone. Es producto del proceso de los pueblos, tal y como ya lo explicó el
Subcomandante Insurgente Moisés.
Les dije que la mayoría de sus
participaciones nos han parecido buenas, pero bueno, de lo que algunos, muy
pocos, expusieron, pues no sé cómo decirles.
Alguno me admiró, escuchaba yo
con atención y esperaba que en determinado momento nos diría: “todo esto que
les dije, es un fraude, se los platiqué para que vean como es la pseudo ciencia
y para que no se confíen en el principio de autoridad, de que sólo porque
alguien tiene estudios quiere decir que lo que dice es científico”. Pero no,
siguió hasta terminar.
Le escudriñé el rostro para ver
si sonreía con malicia, y no. Estaba sinceramente convencido de las
barbaridades que expresó, y recibía agradecido los aplausos que la banda que
trajo, y a quienes engatusó en la galería, le daban.
Cuando una compañera insurgenta escuchó
eso de que ya no hay que hacer bebés, que mejor adoptar, porque ya hay mucha
gente en el planeta, me dijo: “entonces ahí nomás se acaba la gente, no se
necesita la Hidra, basta con esa idea. Y eso es idea de ricos; aunque sea uno o
dos, ya son demasiados ricos y sobran, son los que estorban y no sirven. Esa
idea que dijeron nos dice que no hay que luchar por hacer otro mundo, sólo
tenemos que tomar anticonceptivo”.
Les voy a contar lo que alguien,
a su vez, me narró de hace tiempo, cuando el mundo era como una manzana
esperando el mordisco del pecado original.
Había un hombre que explicaba lo
que hacía para vivir. Él usaba el método, decía, de “la víbora boa”. Tenía un
su acompañante. Juntos, envasaban vaselina en frasquitos y les ponían etiquetas
en las que se leía “Pomada Todotodo” y en letra minúscula se podía saber que
esa pomada curaba todo, desde el Alzheimer hasta el mal de amores, pasando por
la polio, la tifoidea, la caída del cabello, el mal de ojo, las muelas picadas,
el mal olor de los pies o de la boca, y otros males que ahora no recuerdo.
Lo que hacía esa persona es lo
siguiente: se paraba en una esquina y se ponía a vociferar en contra de los
zoológicos y los circos, que pobres animalitos, que estaban encerrados y así. Y
anunciaba: “Por eso les vamos a mostrar una víbora boa, de 7 metros de largo,
que encontramos en las alcantarillas, y que rescatamos y cuidamos, y ahora les
mostramos a usted, dama, caballero, joven, señorita, niño y público en
general.”
La gente se acercaba curiosa, y
más porque no se veía la víbora por ningún lado, sólo una especie de maletín
lleno de frasquitos de la pomada “Todotodo”.
Cuando consideraba que había
gente suficiente, se volteaba hacía su ayudante y decía en voz alta:
“¡Secretario, trái-ga-me la víbora!”. El cómplice asentía con la cabeza y salía
corriendo a saber dónde.
El hombre veía a su ayudante
alejándose. Eligiendo al azar, le comentaba a alguna persona cercana: “Parece
mentira, pero ahí como lo ve, ese pobre muchacho no podía moverse hace apenas
unas semanas, ni con bastón, sólo con silla de ruedas. Y mírelo ahora. Hasta
parece un milagro, pero no. Resulta que, para mi suerte, encontré la fórmula
científica de un medicamento que lo curó. Mire, le voy a mostrar”.
Claro, el comentario era
“inocente” y supuestamente iba dirigido sólo a una persona, pero lo había hecho
de modo que varios lo escucharan. Se dirigía entonces al maletín y tomaba un
frasquito y le decía a la persona primera: “Mire, esto es de lo que le
hablaba”. La persona tomaba el frasco y leía la inscripción, mientras el hombre
se desentendía, como acomodando los frasquitos, mirando hacia donde se había ido
su ayudante y comentando como para sí: “¿por qué tardará tanto este muchacho?,
ojalá no se le haya escapado la víbora boa porque si no, mañana sale en las
noticias y pobre animalito, tal vez se lo llevan a encerrar o lo convierten en
bolsas y zapatos”.
Mientras tanto, la persona
inocente que recibió el frasco, se lo mostraba a la de junto y le comentaba lo
del muchacho que fue por la víbora. En pocos minutos, el frasco ya ha recorrido
a unas 10 personas, y el hombre dice entonces: “A ver ya devuélvanle su
medicina a la dama, caballero, joven, señorita”, según, y agregaba, “quédelo,
se lo regalo, pruebe y ya verá”.
Entonces otros se acercaban
pidiendo su muestra gratis, el hombre, apenado, se disculpaba: “No, lo lamento,
no puedo regalarles a todos, este es un pedido especial para la Secretaría de
Salud. Bueno, pero es mejor que lo aprovechen ustedes y no esos desgraciados
del gobierno, sólo denme unos 10 pesos para fabricar y reponer lo del
gobierno”.
Bastaba que se acercaran unos 5,
para que otros más se sumaran, y al poco tiempo ya tenía alrededor una
aceptable cantidad de personas. La misma gente comentaba entre sí de qué se
trataba, y el hombre, fingiendo desapego, sólo se limitaba a cobrar, mientras
se lamentaba del retraso de su “secretario” y la mentada víbora boa.
Era cuestión de minutos, y el
ayudante regresaba todo agitado y preocupado, y algo le decía al hombre en voz
baja, él sólo decía “dios mío, ¿de veras?, ¿estás seguro?” Entonces recogía
rápidamente su maletín ya vacío o casi, y dirigiéndose a la gente les decía:
“Pélense, se escapó la víbora y ahí vienen la patrulla y los granaderos”, y
corrían asustados. La alarma se generalizaba, y la gente también se dispersaba.
Le pregunté cuánto le costaba
hacer la mentada medicina. Me dijo que los frasquitos los recogían de la
basura, y la vaselina, pues le salía como un peso por frasquito. Se ganaba con
ese método unos 100 pesos al día, cuando el salario mínimo era de $ 8.00
diarios.
Bueno, sólo les quiero decir, a
quienes nos quisieron aplicar ese método en este encuentro, que, aunque tengan
grado académico, no les compramos sus frasquitos. Creo que tienen que buscar
otra esquina para ofrecer su mercancía chafa.
-*-
Tal vez alguno mantenga la imagen
del indígena ignorante e ingenuo, y creyó que podía decirnos que iba a hablar
de una cosa, sabiendo de antemano que lo iba a hacer de otra cosa que no tiene
nada de científico. Vaya, ni siquiera alcanza a ser una pseudo ciencia, y he
leído en redes sociales cosas mejor elaboradas, más ingeniosas, e igualmente
falsas de cabo a rabo.
Y déjenme decirles: si se quejan
de que en la academia no toman en cuenta en ciencias lo que es puro rollo
existencial, acá tampoco.
Que en la academia no toman en
cuenta el activismo político, acá tampoco. Pero les voy a decir dónde sí lo
toman en cuenta: en la izquierda institucional. Ahí sí, llegan ustedes y dicen:
soy doctor en no sé qué, y he participado en tantas marchas, mítines, cursos,
entonces sí los colocan en alguna dirección de lo que sea, o como asesores, o
como coordinadores.
Aquí no, si vienen que saben de
matemáticas, pues de eso, aunque no sepan qué cosa es plusvalía o lucha de
clases, ni sepan si “La Internacional” es una canción de lucha, una ópera o el
nombre de una tienda de ultramarinos.
Como ya les platicó el
Subcomandante Insurgente Moisés, la ciencia es ciencia, seas partidista o
zapatista.
Tampoco vale que nos vengan a
adular o a cortejar, aunque creo eso sí funciona en la academia institucional.
Ni valen los chantajes con el
color de piel, la preferencia sexual, o la creencia religiosa. Sabes o no sabes
de lo que hablas, no cuenta si eres de piel oscura, o blanca, o roja, o
amarilla, o negra, o bicolor; no cuenta si eres hombre, mujer, homosexual, gay,
trans o lo que sea; no cuenta si eres católico, o musulmán, o ateo, o
agnóstico, o mahometano, o lo que sea siempre y cuando, a la hora de hacer
ciencia, hagas ciencia, no religión, filosofía o la charlatanería de moda en
redes sociales.
Entonces acá no se discrimina.
Las diferencias no son demérito, pero tampoco son un mérito.
Respecto a los sufrimientos o
dramas personales, ok, se entienden. Pero comprendan que somos un mal público
para pedir lástima. Con todo lo que hayan sufrido y sufran, no podría equiparse
a lo que ha sido, y es, ser lo que somos como lo que somos.
Pero comprendo lo que les pasa,
cada quien se masturba con lo que puede. Sin embargo, no nos parece honesto
mentir diciendo que vendrían a hablar de ciencia y no de sus azotes existenciales.
Pero las compañeras y compañeros
son nobles y comprensivos. Los invitamos a hablarnos y lo hemos cumplido, lo
hemos escuchado con respeto, lo que no quiere decir que nos tragamos sus
piedras de molino. Nosotras, nosotros cumplimos. Esa gente no.
Imaginen que ésta es una asamblea
de uno de los poblados zapatistas, y que pasan ustedes a exponer sus proyectos.
Pasan de biología, medicina, laboratorio, análisis clínico, agroecología,
ingeniería, farmacéutica, y la asamblea les dice que adelante, que es urgente.
De física, química, matemáticas, vulcanología, astronomía, y demás ciencias, la
asamblea les dice que adelante, que es importante.
Y si se presenta alguien que
viene a decirnos que la ciencia necesita hacer filosofía posmoderna y tomar en
cuenta las variables existenciales de cada quien, pues la asamblea les va a
escuchar, pero no les va a decir que se vayan. Les van a proponer que se
infiltren en Skynet y convenzan a la Inteligencia Artificial de seguir la
propuesta científica que pretenden. Estoy seguro de que colapsaría en poco
tiempo, lo que aliviaría la dualidad que sufre John Connor, y a la humanidad
entera la libraría de las secuelas de Terminator.
Claro, yo les recomendaría que
realmente estudiaran y que se dieran cuenta de que están más del lado de
Aristóteles y Ptolomeo, que de Copérnico, Galileo y Kepler.
-*-
El Apocalipsis según Defensa
Zapatista.
Montañas del sureste mexicano.
Territorio en resistencia y rebeldía. Hay una escuela autónoma. Un aula. En
ella, la promotora de educación les habla a las niñas y niños zapatistas:
“Antes de salir les voy a contar
una historia como cuento, ustedes la tienen que pensar y responder a la
pregunta que les voy a hacer cuando ya lo saben la pequeña historia”.
En una de las bancas de atrás, una
niña deja de dibujar en su cuaderno complicados diagramas que, aunque parezcan
de flujo, en realidad son de tácticas futboleras. En un costado de las líneas y
flechas se puede leer “cuando completemos el equipo”. A los pies de la niña hay
un balón, deshilachado y lleno de chipotes, y en su regazo dormita una especie
de gato… o de perro… o lo que sea.
No sólo la niña, ahora toda la
clase está pendiente de las palabras de la promotora, que dice:
“Hay una voz que nos cuenta lo
que ve. Dice que hagan de cuenta que el mundo ya se va a acabar ya de una vez,
y que ya sólo se mira que están dos hombres. Los dos están parados uno frente
al otro, y no se hablan, pero se mira que están muy bravos. Son los únicos
hombres que quedan, ya todos los demás ya murieron ya. Son los últimos hombres
de la Tierra. No se hablan ni se miran esos dos hombres, pero están discutiendo
muy embravecidos. Y no se miran ni se hablan porque se están mandando mensajes
en sus celulares. O sea que, como quien dice, están peleando como si sus
celulares fueran sus armas, las únicas que quedan porque el mundo ya se está
acabando ya. Se están regañando muy rabiosos esos hombres, que ya sólo ellos
dos se ven. Y uno le está diciendo al otro, que sea que le manda mensaje:
“Tú lo tienes la culpa porque con
la ciencia lo hiciste la destrucción”. (send)
El otro lo ve su mensaje en su
celular y se embravece y le contesta:
“No, tú lo tienes la culpa
porque, en lugar de ciencia, te pusiste a decir que mejor hacernos como los
antiguos primitivos y no usar las técnicas”. (send).
El otro uno, ahora sí que se pone
más enojado y hasta se mira su ojo que está como que lo quiere quemar la
pantalla de su celular. Y entonces escribe:
“No, la culpa es tuya porque con
tus ciencias y técnicas se hicieron las armas que de una vez hicieron la
matazón que hasta los pobres animalitos pasaron a llevar”. (send),
El otro lo ve el mensaje y pone
su ojo así como “vas a ver maldito” y le responde:
“No, la culpa es tuya porque
dijiste que no hay que aprender la ciencia que porque la ciencia es mala porque
no respeta la madre tierra y lo hace daño”. (send).
El otro uno lo mira con mucho
odio su pantalla y le da a las teclas para decir:
“No, es tu culpa porque con la
ciencia te crees que sabes mucho y no tomas en cuenta su necesidad de la gente
y andabas de alzado que yo sé mucho, que nadie me gana y cuanta madre que
dijiste”. (send).
El otro lee y se pone tan bravo
que no se puede creer de una vez, y lo mira al otro uno y pone su ojo así como
si dice “vas a morir desgraciado”. Entonces lo escribe:
“No, es más tu culpa porque lo
criticaste la ciencia nomás por haragán, que no quieres estudiar, ni aprender
porque claro se mira que pesa mucho tu coyolito”. (send).
Así tardan esos dos hombres,
peleándose muy embravecidos con sus celulares. No lo saben, pero ése es el
último día, ahí nomás cuando llega la noche, ya se acaba todo. Y por estar
peleando y mirando sus celulares, no se dan cuenta cuando el sol se guarda ya en
la montaña y toda la tierra se oscurece.”
La promotora de educación, quien
ha desplegado todo lo aprendido en los cursos de formación para contar la
historia, concluye:
“Bueno, pues ésa es la historia
que contó la voz. Entonces, la pregunta que tienen que responder es “¿Quién de
los dos hombres sobrevivió a que se acabó el mundo?”.
Las niñas y niños quedan
pensando.
En las primeras filas de la clase
está sentado el Pedrito. Él dice que es para poner atención, pero bien que lo
sabemos que está muy enamorrrado de la promotora de una vez, pero no lo vamos a
publicar porque es un secreto que tiene.
El Pedrito levanta la mano
pidiendo la palabra.
La promotora está a punto de
decir “A ver Pedrito, qué pensás”, pero del fondo del salón de clases sale una
voz infantil femenina:
“Pues está fácil”.
Todos, incluyendo a la promotora,
voltean a mirar a la niña que se ha puesto de pie y ya tiene terciada su
morraleta con el cuaderno y el lapicero guardados. Con sus manitas sostiene el
maltrecho balón, mientras en el piso el Gato-perro se estira desperezándose. La
maestra dice con resignación:
“A ver Defensa Zapatista, dinos
tu pensamiento”.
La niña se va a acercando a la
puerta del salón mientras expone:
“Está fácil la respuesta, porque
claro se mira que los pinches hombres lo tienen la culpa que se acabó del mundo
de una vez por culpa de que son muy malditos con su patriarcaladera ésa, que de
plano ya no se puede creer ya. Y no lo estudiaron de la pinche Hidra que bien
que con su tragadera pasó a perjudicar a todo el planeta Tierra. Y entonces ahí
están de muy machitos peleándose con sus celulares y sus canciones de caballos
y de amores y luego otra vez de desamores, que sea que no se deciden de una
vez.
Bueno, maestra, para que lo
entiendas como mujeres que somos, te lo explico la palabra: “patriarcaladera”
es así como que sólo los hombres mandan y quieren que nosotras como mujeres
nomás estamos al pendiente de qué quieren, de que esto, de que lo otro, y luego
nos dicen que mucho nos quieren y que tenemos muy bonitos ojos y acaso están
mirando los ojos, no, sino que lo miran otra cosa. Y yo no sé qué cosa es que
miran porque todavía no crío, pero así me dijeron mis mamaces que hacen los
pinches hombres. Y yo, cuando ya crezca, que ni lo piensan, ahí nomás les voy a
dar sus zapes y sus patadas si es que me mal miran. Entonces la
“patriarcaladera” es que los pinches hombres sólo quieren que les hacemos el
pozol y todavía nos molestan que lo quieren un su besito. ¿Tú lo crees que lo
vamos a dar un su besito así nomás? Nada de que nada, en lugar de besito, ahí
tienen su zape. Y luego piensan que nos van a convencer con canciones de
caballos. De plano son tarugos, a ver si lo encuentran un caballo que les haga
su pozol, qué van a encontrar, nuncamente…”
La maestra ya conoce a la niña,
así que la interrumpe:
“A ver Defensa Zapatista,
responde la pregunta”.
La niña ya está en la puerta.
Mientras, a sus pies, el Gato-perro mueve alegremente la cola, responde:
“Pues está fácil, ninguno de los
dos hombres vive, sino que ahí nomás mueren por tarugos. Y claro se ve que es
por su culpa de la patriarcaleda ésa que se va a acabar el mundo, pero nada que
se acaba, porque resulta que sí hay quien vive y es la compañera que está
contando la historia. Porque si no es una compañera la que cuenta la historia
pues entonces no hay historia. Y la compañera que lo cuenta la historia lo
lleva un su pichito en el rebozo y lo está como quien dice dando la clase
política al pichito, para que aprende que tenemos que apoyarnos como mujeres
que somos”.
La niña no espera a saber qué
dice la promotora de educación y, dando por sentado que su respuesta es
correcta, sale corriendo gritando “¡A jugar!”, mientras el Gato-perro y el
resto de la clase salen detrás de ella.
La promotora de educación sonríe
mientras guarda sus cuadernos y libros, uno de los cuales lleva en la portada
“Antología XX Aniversario. Congreso Nacional Indígena. Nunca más un México sin
nosotros”. Ya para retirarse, la maestra se da cuenta de que no todos los niños
salieron.
En la banca de enfrente, está el
Pedrito, así como triste y derrotado. La promotora va y se sienta a su lado y
le pregunta:
“¿Qué te pasa Pedrito, por qué
estás triste?”
El Pedrito suspira y responde:
“Porque ya no pude responder porque Defensa Zapatista me ganó la palabra”.
“Ah”, le dice la maestra, “no
preocupas Pedrito, ¿cuál era tu respuesta?”
Pedrito explica con tono de
obviedad:
“Pues yo iba a responder que la
historia no se sostiene, porque si sólo quedan dos hombres peleando con sus
celulares, entonces ¿quién está trabajando para que haya señal de celular? Eso
quiere decir que hay otros que siguen trabajando, o sea que no sólo quedan dos.
O sea que, para que me entienda maestra, a su historia le falta lógica,
coherencia en el argumento. Entonces la respuesta es que la premisa está mal,
por lo tanto, la conclusión, cualquiera que sea, es falsa. Eso se hubiera
entendido si se aplica el pensamiento crítico al análisis” (me cae que así
habla el Pedrito, si algún día lo conocen van a ver que no lo estoy
impostando).
El Pedrito, después de hablar,
vuelve a su posición de pena y tristeza.
La promotora de educación está
pensando qué quieren decir las palabras “coherencia” y “premisa”, y que siempre
le pasa así con el Pedrito, que usa palabras que ponen en aprietos hasta a la
Comandancia. La promotora no tiene pena de preguntarle al Pedrito qué
significan esas palabras, pero ve que el Pedrito está triste, así que lo abraza
y le dice:
“No preocupas Pedrito, tu
respuesta también está bien”.
El Pedrito, al sentirse abrazado,
se pone de todos los colores y pone cara de “a mí nadie nunca me ha abrazado”,
tal y como le enseñó el finado SupMarcos. Mientras se deja querer, el Pedrito
piensa que estuvo bien que Defensa Zapatista haya respondido primero, porque
así la promotora lo está abrazando, y en el abrazo, el Pedrito entiende que no,
que el mundo no se va a acabar, que mientras el abrazo dure, el mundo seguirá
dándole oportunidad a la vida, porque la vida es eso, un abrazo.
Eso está reflexionando el Pedrito
cuando, en la puerta, aparece la niña y le dice: “Apúrate Pedrito, tenemos que
completar el equipo para hacer la retadora”.
El Pedrito se separa del abrazo
de la promotora como si el corazón se arrancara, pero va hacia la niña, porque
él es, además de niño, zapatista, y un zapatista no puede dejar que el equipo
no se complete por su culpa. Antes de salir, el Pedrito le dice a la niña:
“sólo que claro te digo que de portero ya no, mejor pon al caballo choco en la
portería, yo quiero ser delantero”.
“Defensa Zapatista” no va dejar
que la última palabra en el cuento sea de un niño, así qué dice:
“Qué delantero ni que nada. El
SupGaleano me enseñó unos videos y ya tengo un nuevo plan. Ahora vamos a jugar
con la ciencia del “fútbol total” de las naranjas holandas ésas. ¿Tú lo crees
que no hay que estudiar para el juego? Tienes. Las dos cosas, con las ciencias
y las artes. Luego te explico. Nomás completamos el equipo y vas a ver, tú no
preocupas, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.
Se van el niño y la niña. Hasta
entonces podemos ver que la niña trae una playera naranja que casi le llega a
los talones y que atrás luce en letras chuecas “Cruyff” y más abajo se lee:
“Resistencia y Rebeldía”.
En la orilla del potrero, los
espera un abigarrado grupo formado por: un viejo caballo que mastica con
parsimonia una bolsa vacía de tabaco; un hombre bajo de estatura y pelo cano,
tiritando a pesar del abrigo que porta; otro hombre alto y delgado que
sobresale por su altura y por la extraña gorra que tiene, el cual mira con
interés, a través de una lupa, a un extraño animalito que, a la distancia,
semeja un perro… o un gato… o un gato-perro.
Cerca de ahí, en donde la
comunidad se empeña en arañar el muro, manos anónimas han plasmado, abajo y a
la izquierda, un graffiti que estalla en colores. En él se lee:
“Somos el Congreso Nacional Indígena
y vamos por todo, para todas y todos”.
Muy lejos de ese lugar, dentro de
un bunker las sirenas de alarma ululan y la tierra se estremece.
Arriba, el hermano John Berger,
sonriendo, ha dibujado con nubes, para quien mire alto, una pregunta: “¿Y tú
qué?”
-*-
Lo urgente y lo importante.
La historia que les voy a contar
es un poco triste. Lo es porque contiene las lágrimas de una niña zapatista.
Pero, a pesar de eso, o precisamente por eso, se las cuento porque, al
escucharles hablar, exponer, reflexionar y tratar de responder y enseñar, me he
imaginado lo que sigue. No sé si ustedes lo han hecho. Si no, se los
recomiendo, piensen en lo que sigue.
Me he imaginado que estamos en
otro tiempo hace adelante. Va:
Sin que la antecediera un balón,
había llegado a mi champa “Defensa Zapatista”. En su carita se veía que había
estado llorando, y todavía algunas lágrimas le brillaban en las mejillas.
“Defensa Zapatista” sostiene que las niñas no lloran, que eso es cosa de
hombres, que las mujeres son fuertes. Así que entendí por qué la niña había
venido a mi champa, donde sólo habitan fantasmas y silencios. Aquí está segura,
aquí puede llorar sin que nadie, como no sea yo, la mire. Aquí puede guardar su
fortaleza en un cajón y dejar que el sentimiento le llene la mirada y haga
líquida la pena.
Yo no le dije nada. Hice como que
no la miraba, como que estaba barriendo el piso del tabaco y los papeles
arrugados que se extendían alrededor de la mesa.
Al fin, ella se limpió las
lágrimas con el paliacate rojo, suspiró y carraspeó para decirme:
“Oí Sup, ¿tú lo sabes lo que es
mal soñar?”
“De por sí”, le respondí, “los
malos sueños se llaman pesadillas”.
Ella se interesó y preguntó: “¿y
cuál es su trabajo de las quesadillas, por qué y quién las hizo?, porque son
muy fieras.”
“Se llaman “pesadillas”, no
“quesadillas”. Las quesadillas son buenas si tienen queso. Las pesadillas no
son buenas. Pero, ¿por qué me preguntas eso?”
“Es que lo soñé muy fiero y me
desperté así como con un dolor en la panza, como que no está cabal, como que
duele”, dijo.
“Cuéntame pues”, la animé y
encendí la pipa.
“Bueno, resulta que soñé que
estamos en la asamblea del pueblo, que resulta que está muy cabrón la situación
por su culpa del mal sistema. Y que está llegando mucha gente a pedir entrada
en el pueblo porque en otros lados ya nomás no se puede vivir, entonces se
viene la gente porque nosotras como zapatistas sí nos preparamos.
Pero está llegando gente hasta de
otros sus países que a saber dónde quedan.
Entonces pues no está cabal la
comida y la comunidad tiene que producir más la tierra, porque como zapatistas
pues tenemos que apoyarnos con otros pueblos del mundo porque somos como quien
dice compañerismos.
Entonces están viendo en la
asamblea cómo se van a organizar para darle alimento a esas hermanas y
hermanos.
Entonces pasa que alguien de la
asamblea dice que hay que buscar más terreno donde se puede sembrar.
Y entonces otro dice que en el
potrero donde lo jugamos el fútbol, que lo vio que ya floreció el Petumax con
sus flores, así como blancas, pero no, así como grises pero no, creo color
crema o no sé cómo se llama su color.
Y que lo vio que también está el
Chene´k Caribe, y sí cierto porque yo de por sí lo juego sus flores como que
son pollitos.
Y que también la miró que está la
Sun que parece girasol, pero no es.
Entonces dijo el compañero ése,
que eso quiere decir que ya está buena la tierra en el potrero, que ya se puede
sembrar ahí maíz y frijol.
Y entonces yo como quien dice que
me preocupé, porque ahí en el potrero es donde lo vive el caballo choco, y
donde jugamos fútbol. Bueno, no mero jugamos porque no hemos completado el
equipo, pero lo practicamos y entrenamos con muchas ganas.
Entonces la autoridad le pregunta
a la asamblea si está de acuerdo que se siembra en el potrero y se hace milpa
ahí, o si hay alguien que no está de acuerdo pues que lo dice su palabra para
ver cómo se hace.
Entonces toda la asamblea está en
silencio y nadie pide la palabra. Y yo quiero hablar para decir que no siembren
en el potrero, porque entonces ya no vamos a poder jugar, que sea entrenar.
Pero no sé cómo voy a decir, porque lo veo que sí se necesita el alimento para
apoyar a esas otras hermanas y hermanos.
Y estoy con la angustia porque
nadie dice nada y yo no tengo el pensamiento para convencer a la asamblea, y lo
veo en su ojo de la autoridad que ya va a decir que, si nadie tiene otra
palabra, se aprueba que se siembre en el potrero.
Y ahí estoy yo, buscando un buen
pensamiento y no encuentro, y me da coraje que no encuentro buena palabra y con
el coraje se me salen las lágrimas, y no es que estoy chillando, sino que es
por coraje de no saber.
Y ahí nomás me desperté y me vine
corriendo. Y en el camino más coraje me da por el pinche sueño malo ése, que
quién lo mandó o por qué hace así”.
Conforme ha ido hablando, el
rostro de “Defensa Zapatista” va reproduciendo en sus facciones el dolor y la
desesperación.
Yo me quedé callado, pero la niña
se me quedó viendo como esperando qué voy a decir.
Aunque yo me di cuenta de que
“Defensa Zapatista” no había venido al diván, ni sólo a desahogarse, estaba
buscando las palabras adecuadas, porque entendí que la niña no llegó sólo a
esconderse, también a buscar respuestas y yo, pues soy el subcomandante de
acero inoxidable, el que, según el criterio de “Defensa Zapatista”, tiene el
grave defecto de ser hombre, pero nadie es perfecto, y además yo dejo que el
gato-perro se suba en el teclado y arruine los textos, a veces tengo galletas
para compartir (que, para Defensa Zapatista significa que ella y su animalito
se zampan todas las que me gustan y las que no también, y sólo me dejan el
paquete vacío), y cuento historias donde ella y su pandilla hacen travesuras y
salen triunfantes.
Entonces les estoy presentando
como quien dice el contexto, para que entiendan que la niña en realidad no
había ido a contarme un mal sueño, sino a presentarme un problema.
Como había estado revisando el
baúl de los recuerdos que el difunto SupMarcos me dejó en custodia, recordé
haber visto algo que podría servir. Le hice a “Defensa Zapatista” una señal de
que espere, y empecé a buscar y encontré, debajo de los dibujos que, cuando
estuvo aquí en el Cideci, trazó John Berger, lo que estaba buscando. Los
papeles estaban ajados, manchados de tabaco y humedad, pero la torpe letra del
finado era todavía legible.
Volví a cargar la pipa y la
encendí. Leí casi en silencio, sólo haciendo algunos gestos y emitiendo
gruñidos incomprensibles.
La niña me miró en suspenso,
esperando. El gato-perro había dejado en paz el ratón de la computadora y, con
las orejas paradas, permanecía expectante.
Después de hacerme el importante
unos minutos, le dije:
“Ya está, no hay problema. He
encontrado la solución para tu pesadilla. Resulta que en este escrito el
difunto SupMarcos, que diosito lo tenga en su santa gloria y la virgencita lo
llene de bendiciones, explica que las pesadillas son problemas y que se pueden
aliviar si lo resuelves el problema de la pesadilla.
Entonces dice que los sueños son
las soluciones a las pesadillas.
Que lo hay que hacer es encontrar
la solución y entonces ya sale el sueño bueno.
Que con eso te ahorras un chingo
de paga de psiquiatras, psicólogos, terapeutas y antiácidos. Ok, eso no viene
al caso.
Y en este otro escrito, dice que
el problema no sólo es saber qué es lo urgente y qué es lo importante.
Lo urgente es lo que tienes que
hacer ya, y lo importante es como, por ejemplo, lo que sabes que se debe hacer.
Por ejemplo, en tu caso de tu mal
sueño que me cuentas, lo urgente es que los compas tienen que hacer más
producción de alimentos; y lo importante es que no se pierda el lugar donde se
juega.
Entonces pues es un problema grave
porque si se cuida el lugar para jugar, pues entonces no se siembra y hay
hambre; y si se siembra, pues entonces ya no hay donde juegan.”
“Defensa Zapatista” asentía
convencida a lo que le iba diciendo. Yo seguí:
“Entonces dice aquí el finado que
eso se llama “opción excluyente”, o sea que haces una cosa o haces otra, pero
no se puede las dos. El SupMarcos dice que casi siempre eso es falso, o sea que
no es fuerza que una cosa u otra, sino que se puede imaginar otra cosa
diferente. Y pone el ejemplo de los pueblos originarios, o sea que indígenas.
Dice: “Por ejemplo, los pueblos
originarios, desde hace siglos, todo el tiempo hacen al mismo tiempo las dos
cosas, lo urgente y lo importante. Lo urgente es sobrevivir, o sea no morir, y
lo importante es vivir. Y lo resuelven con resistencia y rebeldía, o sea que se
resisten a morir y al mismo tiempo crean, con la rebeldía, otra forma de vivir.
Entonces dice que siempre que se pueda, hay que pensar de crear otra cosa.”
Dejé los papeles y me dirigí a
“Defensa Zapatista”:
“Entonces lo que yo creo que
puedes hacer en tu problema del mal sueño, es explicarle a la asamblea lo que
es urgente y lo que es importante.
O sea que las dos partes tienen
buen pensamiento, pero que si escogen una pues lo chingan la otra.
Y entonces explícalo a la
asamblea que no es fuerza que una cosa u otra cosa, sino que hay que pensar en
otra una, algo diferente pero que quedan cabal las dos cosas.
Y entonces no es que se resuelva
el problema de la asamblea ni tu problema, sino que ya es otro problema.
Y en el nuevo problema, tienen
que pensar los dos, o sea la asamblea y tú.”
Todo el tiempo, la niña había
estado sentada, quieta, con su manita apoyando su barbilla, poniendo atención.
Contra su costumbre, el
gato-perro también se había estado quieto.
“Defensa Zapatista” quedó en
silencio, mirando al suelo fijamente.
No sé mucho de lo que pasa en la
cabeza de una niña. De un niño sí, porque tal vez no he madurado a pesar de los
kilómetros recorridos. Pero las niñas, aunque ya tengan edad, siguen siendo un
misterio que tal vez las ciencias puedan algún día resolver.
De pronto, “Defensa Zapatista”
volteó a mirar al Gato-perro, y el susodicho, a su vez, la miró a ella.
La mirada mutua duró sólo unos
segundos, y el Gato-perro empezó a brincar, a ladrar y a maullar. La carita de
la niña se iluminó y casi gritó:
“¡Sí, el Gato-perro!” y empezó a
brincar y a bailar junto con el mencionado.
Yo no sólo puse cara de que no
entendía nada, en efecto no comprendía a qué venía eso. Pero, resignado, esperé
a que “Defensa Zapatista” y el Gato-perro se calmaran, lo que no ocurrió hasta
pasados unos minutos que me parecieron eternos.
Al fin se detuvo la algarabía y,
aún agitada, la niña me explicó:
“¡Es el Gato-perro, Sup! Lo tengo
que llevar al Gato-perro a mi mal sueño y lo tengo que llevar a la asamblea y
él me va a ayudar y entonces ya va a ser un buen sueño.
Aquí estaba la solución de la
problema pero no la había estudiado.
Es el Gato-perro, siempre ha sido
el Gato-perro.”
Creo que mi cara de “¡What!” debe
haber sido muy evidente, porque “Defensa Zapatista” se sintió obligada a
aclararme:
“A ver te lo explico Sup: el
Gato-perro ¿es gato?, pues no. ¿Es perro?, tampoco. Entonces no es ni una cosa
ni otra, sino que es otra una, es un gato-perro. Si lo muestro al Gato-perro en
la asamblea, claro lo van a ver que hay que hacer otra cosa, que quedan
contentos ambos dos mutuamente de acuerdo”.
Yo no podía entender cómo la
asamblea iba a dar, como quien dice, el “salto epistemológico” de esa cosa, o
lo que sea el Gato-perro, y la disyuntiva entre el potrero para jugar o el
potrero para sembrar. Pero parece que a “Defensa Zapatista” eso le tenía sin
cuidado.
Al otro día, camino al pueblo,
pasé por el potrero. Ya la noche empezaba a nacer del suelo y como quiera
seguía el sonido de quienes rasguñaban el muro. Aún había luz suficiente,
porque “Defensa Zapatista” estaba en el campo, reunida con un grupo en el que
reconocí al viejo caballo choco que la acompaña a veces, al Gato-perro, y al
Pedrito. Había también dos hombres, uno bajo y otro alto, a quienes no
identifiqué y supuse que eran de la Sexta y que la niña los estaba tratando de
incorporar a su siempre incompleto equipo.
Me vio de lejos la niña y me
saludó agitando la mano. Correspondí al saludo, dándome cuenta de que “Defensa
Zapatista” había resuelto el problema porque reía y corría de un lado a otro,
mostrándole al grupo dónde deberían colocarse en un dispositivo que me semejó
la figura de un caracol.
Seguí mi camino, recordando el
final de aquel día de lágrimas, cuando ya sonriente y con la carita iluminada,
“Defensa Zapatista” se despidió:
“Ya me voy ya, Sup, me tengo que
ir”.
“¿Y qué vas a hacer?”, le
pregunté.
Ya se alejaba cuando me gritó:
“Voy a soñar”.
Mientras esperaba a que se
reunieran las compañeros y compañeros para la plática que me tocaba dar, la
noche llegó con sus propios pasos y sonidos.
Pensé entonces que tal vez al
finado SupMarcos le hubiera gustado estar presente en el sueño de “Defensa
Zapatista” y así saber cómo argumentó la niña y cuál fue la decisión de la
asamblea.
O tal vez estuvo ahí de por sí.
Porque, al menos en estas tierras, los muertos andan de un lado a otro. Con
nosotros ríen y lloran, con nosotros luchan, con nosotros viven.
Muchas gracias.
Desde el CIDECI-Unitierra, San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
SupGaleano.
México, enero del 2017.
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
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Etiquetas: Defensa Zapatista, EZLN, Subcomandante Insurgente Galeano
viernes, 7 de julio de 2017
Comentarios en la presentación del cortometraje “A mí no me va a pasar” sobre desaparecidos en México.
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
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Etiquetas: Desaparecidos
ALQUIMIA ZAPATISTA.
2 de enero del 2017.
El valor de la palabra es algo que cuidamos mucho. Cuando nos referimos a alguien, no sólo lo
nombramos, sino que también nombramos su estar con nosotras, nosotros.
Así decimos “hermano”, “hermana”; pero cuando decimos “compañera”,
“compañero” hablamos de un ir y venir, de alguien que no está fuera, sino que,
junto nuestro, mira y escucha el mundo y por él lucha.
Menciono esto porque está aquí, junto nuestro, el compañero zapatista
Don Pablo González Casanova, quien, como es evidente, es en sí mismo un
municipio autónomo rebelde zapatista.
Como está aquí el compañero Pablo González Casanova, voy a tratar elevar
el nivel y el rigor científico de mi exposición, evitando toda clase de albures
(en grande o en chiquito, presten atención).
-*-
Alquimia. Antes de que agoten su
saldo consultando en sus celulares y tabletas qué es “alquimia”, en
“Wikipedia”, y que me abrumen con toda clase de definiciones, les aclaro que
con esto nos estamos refiriendo a un antecedente, a un paso previo (si es
necesario o no, ahí lo vean) a la constitución de una ciencia como tal. O como como decía el finado SupMarcos, “la
alquimia es una ciencia enferma, una ciencia invadida por los parásitos de la
filosofía, el “saber popular”, y las evidencias que saturan el complejo mundo
de la comunicación actual”, según se puede leer en uno de los documentos que
dejó a su muerte.
En ese texto, el difunto señalaba que la alquimia no era necesariamente
un antecedente de la ciencia en el sentido de la expresión “toda ciencia fue
alquimia antes de ser ciencia”, sino que era una no-ciencia que aspiraba a ser
ciencia. Dice también que la alquimia, a
diferencia de las pseudo ciencias, no construye en base una mezcla de verdades
y conocimientos, con evidencias y lugares comunes. La pseudo ciencia, señala, no se acerca a la
ciencia, sino que se separa de ella y se convertirá en su enemigo más feroz y
con mayor éxito de difusión en una situación de crisis; no constituye una
explicación alternativa de la realidad (como sería en el caso de la religión),
sino un “razonamiento” que suple, invade y conquista al pensamiento científico,
ganándole la batalla más importante en una sociedad mediática: la de la popularidad.
La pseudo ciencia no pretende ni aspira al argumento de la fe, la
esperanza y la caridad, sino que ofrece una explicación con estructura lógica
que “embauca” a la razón. En sentido
llano: la pseudo ciencia es un fraude, propio de la charlatanería que abunda en
la academia.
La alquimia, por otro lado, aspira a liberarse, a “curarse”, a “purgar”
los parásitos que son los elementos no-científicos.
Aunque reclama para sí el dudoso derecho de la maternidad de las
ciencias, la filosofía, autodenominada “la ciencia de las ciencias”, es,
siempre siguiendo el texto del difunto, uno de esos parásitos. “Acaso el más peligroso”, continua el
fallecido, “porque se le presenta a la ciencia como un consuelo a la
afirmación-negación del “no sé” con el que, tarde o temprano, topa la
ciencia. El afán por lo racional, lleva
a la ciencia a suplir la religión con la filosofía cuando llega a su límite”.
Por ejemplo, si no tuviera capacidad para explicar científicamente el
por qué llueve, en lugar de recurrir al argumento de que es dios quien decide
la precipitación pluvial, la ciencia preferirá un razonamiento del tipo “la
lluvia no es más que una construcción social, con apariencia teórico-empírica,
en torno a una percepción aleatoria que se da en el contexto de un continua
conflagración entre el ser y el no-ser; no es que te mojes si llueve, sino que
tu percepción de “mojarse” es parte fluctuante de una decolonialidad
universal”.
Aunque todo esto pudiera resumirse en “muy su pedo de la lluvia si cae o
te cae”, la ciencia abrazaría esa explicación ajena, entre otras cosas porque
cree, la ciencia, que su capacidad de explicación está en el lenguaje, y no en
el poder de posibilitar la transformación de la realidad. “Conocer para transformar” nos dijeron aquí
hace unos días. La filosofía le vende
con éxito a la ciencia su certificado de legitimidad: “eres ciencia cuando
alcanzas una lógica en el lenguaje, no cuando puedes conocer”.
Si vamos más allá, para la “alquimia zapatista”, la ciencia no sólo conoce
la realidad y posibilita así su transformación, también el conocimiento
científico va “abriéndose camino” y definiendo nuevos horizontes. Es decir, para la alquimia zapatista, la
ciencia cumple al llegar continuamente al “falta lo que falta”.
Si, en el pensamiento filosófico y el científico del siglo pasado, las
ciencias iban “desmontando” las explicaciones religiosas, ofreciendo un
conocimiento comprobable; en la crisis por venir, las pseudo ciencias no se
enfrentan a la realidad con una explicación mágica, sino que “invaden” o
“parasitan” las ciencias, primero con el objetivo de “humanizarlas”, después
con la meta de suplirlas.
Las filosofías se convierten así, ya no en el tribunal que sanciona la
cientificidad de acuerdo a la estructura lógica del lenguaje, sino en la
explicación genérica, naturista y homeopática, frente a la explicación de
“patente”, científica. Para que me
entiendan: para la filosofía posmoderna, las micro dosis son la mejor arma
contra los grandes monopolios farmacéuticos.
La popularidad de las pseudo ciencias radican en que no es necesaria la
formación científica, basta nutrirse en los recovecos del lenguaje, suplir la
ignorancia con la pedantería mal disimulada, y las evidencias y lugares comunes
con la elaboración lingüística compleja.
Frente a una afirmación del tipo: “la ley de la gravitación universal
afirma que la fuerza de atracción que experimentan dos cuerpos dotados de masa,
es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional
al cuadrado de la distancia que los separa”, la ciencia recurrirá a la
observación y la experimentación, mientras la filosofía analizará el
razonamiento lógico en el lenguaje.
Otro ejemplo: una aseveración de las Neurociencias, del tipo “una lesión
en el área 17 del lóbulo occipital puede causar ceguera cortical o puntos
ciegos, dependiendo de la extensión de la lesión”, puede ser comprobada con
resonancia magnética funcional, con un electroencefalograma o tecnologías
semejantes.
Para esto, claro, fue necesario que la ciencia avanzara hasta poder
estudiar el cerebro y explicar sus partes, pero también fue necesario el
desarrollo de otras ciencias que permitieron la tecnología para obtener
neuroimágenes funcionales.
Cuando, a recomendación de una compa, leí ese excelente texto llamado
“El hombre que confundió a su esposa con un sombrero”, del neurólogo Oliver
Sacks, pensé que Sacks se había quedado con las ganas de abrirle la cabeza al
hombre ése para ver qué pasaba en su cerebro.
Aunque yo hubiera preferido abrirle la cabeza a la esposa, para entender
cómo podía aguantar que la confundieran de esa forma y no le “arregló” la
disfunción a su marido con un buen zape.
Ahora el avance científico tecnológico hará posible estudiar, por
ejemplo, lo que ocurre en el cerebro del Gato-perro sin necesidad de abrirle la
cabeza.
Sin embargo, frente a una explicación científica del funcionamiento del
cerebro, la pseudo ciencia ofrecerá su propia explicación utilizando un
lenguaje pretendidamente científico y nos dirá que los problemas que tenemos se
deben a que no hemos desarrollado la capacidad del funcionamiento
cerebral. Así pululan las teorías de que
la inteligencia se mide por el porcentaje de uso del cerebro. Una persona más inteligente es la que usa un
porcentaje mayor del cerebro. Por
ejemplo, Donald Trump y Enrique Peña Nieto tendrían en común que usan el
0,00001 % del cerebro, mientras que Einstein habría usado digamos el 30%. El éxito de la película “Lucy” no es sólo de
taquilla y porque es de Luc Beson y sale mi ex, Scarlett Johansson; es porque
permite la aparición de charlatanes que ofrecen cursos para que usted sea más
inteligente con “técnicas científicas” para aprovechar al máximo la capacidad
cerebral.
Así fue fugaz el éxito de la comercialización de productos con feromonas
para atraer al sexo opuesto (“si usted, mi buen, no agarra ni el autobús, no es
porque no se despegue de la pantalla de la tv o de la computadora, sino porque
no utiliza este jabón-perfume que, al primer uso, verá cómo se le arrojan
encima como si usted fuera youtuber, tuitstar, o el meme de moda. Y mire nomás, por esta única vez tenemos esta
oferta de 333 por el precio de 2 pero sólo si en los próximos 15 minutos marca
el número que aparece en pantalla.
Recuerde tener a la mano el número de su tarjeta de crédito. ¿No tiene usted tarjeta de crédito? Mta magre, pues por eso usted no pesca ni un
resfriado; no, amigo, amiga, ni las feromonas le servirán. Mejor cambie de canal o póngase a ver videos
de caídas graciosas, de las profecías de Nostradums o cosas parecidas que le
den material de conversación en la sala de chat de su preferencia).
Pero al relevo está la chambonada de la “capacidad cerebral”, que está
supliendo, a las lociones con feromonas, con productos que desarrollan sus
capacidades cognitivas y puede ser usted, amiga, amigo, una persona de éxito y
aprender pilotaje y reparación de naves interestelares en youtube.
Tal vez este planteamiento, que no es ni moderno ni posmoderno, no sería
tan respaldado incluso por algun@s científic@s, si supieran que uno de sus
promotores fue Dale Carniege, con su best seller de superación personal -que
data de 1936-, titulado “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, el
libro de cabecera de John M. Ackerman et al.
En resumen, mientras los científicos tratan de confirmar o descartar sus
hipótesis sobre cómo funciona el cerebro, los pseudo científicos te venden
cursos de gimnasia cerebral y cosas por el estilo.
Y, en general, mientras las ciencias requieren rigor, estudio, teoría y
práctica exhaustivas, las pseudo ciencias ofrecen el saber al alcance de un
click en ese oscuro objeto del deseo del Gato-perro: el mouse de la
computadora.
O sea que la ciencia no es fácil, cuesta, exige, demanda, obliga. Es obvio que no sea popular ni siquiera entre
la comunidad científica.
Y luego la ciencia no hace nada por sí misma y le da por romperte el
corazón sin ninguna contemplación. A mí
por ejemplo, me pasó. Tienen que ser
fuertes y madurar para lo que les voy a decir.
Siéntense, relájense, póngase en armonía con el universo, y prepárense
para conocer una cruda y cruel verdad.
¿Están listos? Bueno, resulta que
la moka o moca no existe, no hay tal cosa como un árbol de moka o un mineral de
moka. La moka no es una creación de los
dioses primeros para aliviar la vida y muerte del SupMarcos. No es el fruto prohibido con el que la
serpiente, disfrazada de vendedora de cosméticos rejuvenecedores, engañó a la
maldita Eva, quien a su vez sonsacó al noble Adán y se chingó Roma. Tampoco es el grial sagrado, la piedra
filosofal que mueve la búsqueda del conocimiento. No, resulta que… la moka es un híbrido o una
mezcla o algo así. No me acuerdo de qué
con qué, porque, cuando me lo dijeron, me deprimí más que cuando uno de los
científicos dijo que el más brillante alquimista no estaba presente, y
entonces, lo confieso, me tiré al vicio y a la perdición. Me alejé de las distracciones mundanas y
entendí entonces el éxito de las filosofías y las pseudo ciencias en boga
actualmente. ¿Para qué vivir si la moka
no es sino una construcción del imaginario social? Entonces comprendí mejor a ese filósofo
espontáneo que hubiera tenido un gran éxito en redes sociales y que respondió
al nombre de José Alfredo Jiménez. “Caminos
de Guanajuato” sería la Kritik der reinen Vernunft que Kant no pudo elaborar.
Pero, pese a heridas y cicatrices, sus pláticas de ustedes empiezan a
producir efectos:
Un oficial insurgente escuchó la plática que dio el Dr. Claudio Martínez
Debat en lo que refiere a herencia genética, y concluyó que es cierto. “Rápido lo apliqué pensando en los pueblos y
sí, si un compa tiene un modo de cómo es, lo ves que su papá o su mamá también
tiene su modo. Por ejemplo, si el SubMoy
es muy bravo es que su papá era muy bravo de por sí”.
“Ah”, le dije, “¿entonces el SubMoy se embravece con nosotros, no porque
no cumplimos los trabajos, sino porque su papá era muy bravo?”
Quedó pendiente la investigación científica porque en ese momento llegó
el SubMoy a checar si ya habíamos preparado las cosas para ir a Oventik. O sea nos cayó la justicia.
-*-
Éste es un encuentro entre l@s zapatistas y las ciencias. Le agregamos el “con” a “ciencias”, no sólo
por el juego de palabras, también porque el haber aceptado reunirse con nosotras,
nosotros, va más allá de su quehacer y pudiera implicar también una reflexión
sobre el mundo, además de la explicación de lo que trabajan en sus respectivas
especialidades.
Ya en nuestras participaciones anteriores, el Subcomandante Insurgente
Moisés y quien esto dice y escribe, nos estamos esforzando en darles datos para
que se formen una imagen, (un perfil se diría ahora), del tipo de zapatista que
está interesado en aprender de ustedes.
Seguimos en el empeño porque, también como señalamos en otra
intervención, nuestra aspiración es que este encuentro se repita, y se
multiplique cuantitativa y cualitativamente.
Con sus intervenciones, ustedes no sólo nos dan algunas señales de su
conocimiento, también del por qué aceptaron nuestra invitación y están aquí
presentes, en persona o mediante textos, audios y videos.
Porque necesitamos la ciencia, es que estamos, junto con el SubMoy,
ahora sí que desplegando nuestros encantos, para convencerlos, convencerlas, de
que aquí, con nosotras y nosotros, pueden y deben hacer ciencia.
Por eso les hablamos no de ciencia, sino de lo que hemos sido y somos,
de lo que queremos ser.
Podemos hacer lo que podemos. No
podemos ofrecerles becas, recursos, reconocimientos que abulten su curriculum
vitae. Vaya ni siquiera les podemos
hacer el paro para conseguir, ya no digamos una plaza, al menos algunas
hora-salón.
Cierto, podríamos intentar el chantaje, poner cara de “soy un pobre
zapatista que habita en la serranía”.
O insinuarles con, voz seductora: “Tons qué mi plebeyoa, vámonos a
Querétaro las manzanas, poninas dijo popochas, y pin pon papas, ya ve que dicen
los científicos que ya no produzcan la producción porque el mundo está como
vagón del metro a las 0730, y que ya no hagan productos, que mejor adopten;
tons usted y yo vamos como quien dice a darles su surtido rico, de lengua y de
maciza, para que tengan opciones, si sale varoncito le damos hasta que salga la
niña, o al revés volteado, así hasta por pares, el asunto es que no importa
ganar sino competir”.
O con un DM que invite: “ándele, vámonos a deconstruirnos las ropas y a
contextualizar nuestras partes privadas”
O mandarles a un whatsapp que sugiera: “usted, yo, un acelerador de
partículas, no sé, piénselo”
Podríamos, aunque es seguro que no tendríamos éxito.
Lo que pensamos es hacer lo que estamos diciendo: mostrarnos como somos
y cómo hemos llegado a ser lo que somos.
Para que no se sientan en desventaja al saber que están siendo no sólo
escuchados, sino también evaluados (la clausura de este encuentro, el día 4 es
la evaluación que del encuentro hacen las 200 encapuchadas y encapuchados,
compañeros y compañeras nuestros, bases de apoyo zapatista), es que tratamos de
darles elementos para que ustedes nos evalúen y puedan responderse a la
pregunta compleja de si vuelven, o archivan estos días en la carpeta de “no
volver a repetir nunca jamás”.
Esa evaluación, ahora sí que será nuestra primera desavenencia, y
tendremos que decidir si la superamos como personas maduras y recurrimos a una
terapia de parejas, o hasta ahí nomás.
En todo caso, es de esperar que, en el viaje de regreso a sus lugares,
se digan para sí: “mta magre, y yo que me quejaba del Conacyt y su Sistema
Nacional de Investigadores”.
-*-
Antes les dije que un camino para conocernos era preguntar por qué
preguntábamos lo que preguntábamos, así que otras preguntas podrían ser “¿qué
entienden o esperan de la ciencia, y de los científicos?”
Para nosotras, nosotros, la ciencia significa un conocimiento que no
depende de otros factores. Ojo, la
ciencia, no la investigación científica.
Es decir, por ejemplo, la ciencia exacta por antonomasia, la matemática
o las matemáticas. ¿Hay una matemática
capitalista y una de abajo y a la izquierda?
Pongo ese ejemplo extremo porque, a partir de ciencias en proceso de
constitución, o “jóvenes” como se dice, con las comprensibles errores y
“tropezones” explicativos, se generaliza y se dice “la ciencia es culpable de
tal y tal cosa”. “La ciencia es racista,
discrimina, no toma en cuenta el drama personal y pasional del científico”, y
de ahí, en el apocalipsis del gato-perro, pasar a convertirse en la “madre de
todas las desgracias”
Nosotras, nosotros, zapatistas no hacemos ciencia, pero queremos
aprenderla, estudiarla, conocerla, aplicarla.
Conocemos el cortejo que tenemos de las pseudo ciencias y su ruta de
optimización de la pobreza: el querer engatusarnos diciéndonos que, los
no-conocimientos que tenemos son, en realidad, “saberes”, dicen.
Voy a dejar de lado que esa posición invariablemente viene de la mano de
quien nunca ha hecho ciencia, quiero decir, además de los experimentos de
laboratorio en la secundaria.
Así nos dicen, y nos ponen de ejemplo que sabemos cuándo hay que
sembrar. Cierto, sabemos cuándo hay que
sembrar, identificamos ciertas “señales” en la naturaleza y, por usos y
costumbres, sabemos que hay que plantar la semilla.
Pero no sabemos por qué con esas señales se indica el inicio de la
siembra, ni cuál es la relación entre esas señales.
El interés de la juventud zapatista por la ciencia, (como en el ejemplo
del estafiate que nos platicó el Subcomandante Insurgente Moisés hace unos
días) encuentra eco y apoyo ya en los adultos y ancianos, porque el cambio en
el clima ha provocado que las señales se vuelvan borrosas.
Ocurre ahora que, con el cambio climático, los tiempos de “seca” o de
lluvia se han trastornado. Ahora llueve
cuando no le toca, y no llueve cuando le toca.
Los fríos se empiezan a hacer más cortos en duración e intensidad. Animales que se supone que pertenecen a
determinadas zonas, empiezan a aparecer en otras que no tienen ni vegetación ni
clima semejantes.
Cuando la lluvia tarda en aparecer y corren peligro las siembras, en los
pueblos acostumbran lanzar cohetones al cielo “para que despierta la nube”, o
para darle de saber al dios que ya es su tiempo de llover, o sea que le
recuerdan de su trabajo al dios por si es que está distraído. Pero resulta que, o el dios está muy ocupado,
o no escucha, o no tiene nada qué ver con el alargamiento de la sequía.
Vean entonces que no basta el conocimiento ancestral, si es que se puede
llamar conocimiento.
Así, lo que algunos llaman “el saber ancestral” de los indígenas se
enfrenta a un mundo que no entienden, que no conocen; y, en lugar de consolarse
en las ermitas o iglesias, o acudir al rezo, las zapatistas, los zapatistas, se
dan cuenta de que necesitan el conocimiento científico, ya no por curiosidad,
sino por la necesidad de hacer algo real para transformar la realidad o lidiar
con ella en mejores condiciones.
Por eso empiezan las generaciones que prepararon y realizaron el
alzamiento, las que sostuvieron la resistencia con rebeldía, y las que
crecieron en la autonomía y mantienen la rebeldía y la resistencia, a confluir
en una necesidad: el conocimiento científico.
-*-
No sabemos qué tan sensible es la ciencia a la opinión pública, a las
redes sociales, a la imposición de rumbos o explicaciones, ya no por presión
del dinero, el Poder, el sistema, sino por auto censura.
No sabemos si existirá algo que se pueda llamar “otra ciencia”, y si eso
corresponderá al tribunal mediático o social que juzga, condena y ejecuta la
sentencia contra las ciencias.
¿A quién corresponde la construcción de la otra ciencia, si es que hay
algo que así se llame?
Nosotras, nosotros, zapatistas, pensamos que es a la comunidad
científica. A ella, sin importar sus
fobias y sus filias, su militancia política o no. Y pensamos que deben resistir y combatir a
los parásitos que les acechan, o que ya habitan en ustedes y los debilitan.
Por eso, aunque no les hallemos el modo y no encontremos la forma de
convencerlas, convencerlos, de que el nuestro es también un esfuerzo de vida y
que les necesitamos en ese empeño, ustedes deben seguir sin descanso, sin darse
tregua, sin hacer concesiones, ni a nosotros ni a nadie.
Deben seguir porque su compromiso es con la ciencia, es decir, con la
vida.
Muchas gracias.
Desde el CIDECI-Unitiera, San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
SupGaleano.
México, enero del 2017.
Del Cuaderno de Apuntes del
Gato-Perro.
El 3de3 del Gato-Perro
No sé si todavía, pero hace unos 10-12 años, se cantaba-bailaba el
ska. Recuerdo vagamente que se
organizaban conciertos para la banda y en solidaridad con las distintas luchas
populares. No sé tampoco si todavía se
haga eso, pero en esos toquines, la entrada, en lugar del varo, la luz, la
paga, los pesares, la lana, la marmaja, la pachocha, se conseguía con un kilo
de arroz, frijol o azúcar que era enviado luego a esos movimientos. Algunos de esos conciertos fueron en apoyo a
la resistencia de las comunidades zapatistas, y en aquella ocasión, creo en
2004, me mandaron unos vídeos donde sólo veía una nube de polvo, en la que,
vagamente, la banda brincaba como si tuviera hormigas en la coliflor, al ritmo
de “La Carencia”, que es lo que “Defensa Zapatista” encontró al buscar en
internet el significado de la susodicha palabra. Le dije al compa que no se veía ni maís
palomas, me respondió que tal vez era mi computadora, porque en la de él se
veía, cito textualmente, “chido, mano, chido”.
Luego resultó que su computadora era de ésas ultramodernas, con palanca
al piso, helipuerto, mesa de boliche y servibar, y la mía, pues cómo les diré,
usaba el sistema operativo de disco o DOS, y que lo más moderno que leía eran
los disquettes de 5 ¼ pulgadas (lo que era como tratar de leer la llamada
“Piedra del Sol” que está, o estaba, en el Museo Nacional de Antropología, con
la ayuda desinteresada de IBM).
En una vuelta que se dio a estas montañas, el compa revisó mi
computadora portátil y sentenció, cito textualmente: “no pos está cabreras, y
pior que ni es el video original, ése quién sabe de quién es, éste el efectivo,
el merengues mendez”, y puso ya otro video tomado desde el templete. Y ahí sí se podía escuchar la música y ver a
la raza cargando diversos tipos de muñecos de peluche. Si es que todavía se toca, canta y baila esa
música, deben haber muerto de envidia cuando vieron los muñecos de Sherlock
Holmes y Einstein de la primera plática.
Bueno, resulta que por aquellos años el difunto SupMarcos grabó, con los
musiqueros que se autodenominan “Panteón Rococó”, un cidi que se llamó “3 veces
3”, aunque ignoro la causa, motivo o razón para que se llamara así. Esto viene al caso, o cosa, según, porque tal
vez ahí es donde se puede encontrar el antecedente de eso que llaman el
“3de3”. Ahora que ya es público que el
Congreso Nacional Indígena formará un Concejo Indígena de Gobierno y presentará
a la vocera de dicho Concejo como candidata a la presidencia de la república
mexicana en 2018, el Gato-Perro se sintió obligado a presentar su declaración
“3de3”, por aquello del no te entumas y más vale pájaro en mano que siéntate
porque te caes. Va:
1 de 3: La Inteligencia
Artificial contra la Inteligencia Zapatista.
“El sistema político ha sido hackeado”, reza el letrero que cintila en
todas las pantallas del complejo de Inteligencia Artificial de la Sociedad del
Poder.
La sala central de Chat se enciende,
En forma casi simultánea aparecen diversos “nicknames”, a cual más de
ridículos.
Empieza un parloteo insulso, que cesa inmediatamente cuando aparece el
nickname de “Bossy”.
No es una reunión como cualquier otra.
Y no me refiero a que nadie asiste de cuerpo presente. Ni siquiera aparecen los avatares de rigor. Sólo voces.
Pero cada voz sabe su lugar en la jerarquía. Mientras menos hable, mayor su rango.
En este momento, una voz señala:
“No creo que haya de qué preocuparse realmente. Es claro que eso no hará sino saturar aún más
el centro. Una opción más para quienes creen
que eligen y deciden. No le veo mayor
problema, hay que dejarlos seguir. Y,
bueno, esa geografía ya está definida desde hace tiempo. Sugiero que pasemos a otro tema…
Otra voz interrumpe, en su tono dubitativo se adivina su nivel:
“Disculpen. Creo que no debemos
menospreciar lo que pretenden. Basta
darse cuenta que ni siquiera estaba contemplado entre los miles de escenarios
que previeron nuestros sistemas. De
hecho, no nos dimos cuenta hasta que las pantallas lo avisaron.
Cuando vimos el parpadeante destello de “Warning. El sistema político ha sido hackeado.”,
pensamos que era otra incursión de hackers y que no habría de qué
preocuparse. Los firewalls se encargarían
no sólo de anular el ataque, también de contra atacar con un virus que devolvería
al intruso a la comunicación con señales de humo. Pero no, el sistema ni siquiera advertía de
un virus o de un riesgo de infiltración.
Simplemente señalaba que estaba algo para lo que no tenía ni siquiera
una tipificación para clasificarlo”.
Otra voz, mismo volumen, tono parecido:
“Coincido. La propuesta es
demasiado arriesgada como para que se conformen con disputar el centro. Estuve haciendo cuentas, y creo que apuntan a
quienes ni siquiera aparecen en nuestras estadísticas. Esta gente quiere destruirnos”.
Varias voces estallaron en murmullos.
Las pantallas cintilaron con textos en caracteres ilegibles para los no
conocedores.
Una voz cuestionó con autoridad:
“¿Qué sugieren?”
“El vacío”, dijo otra voz, “que los medios miren hacia otro lado. Y que la izquierda bien portada los
ataque. Racismo no les falta, y bastará
alguna insinuación y seguirán por inercia.
Ya lo hemos hecho antes, así que no habrá problema.”
“Procedan”, dijo la voz con autoridad y varias pantallas se iluminaron
con la sentencia “Offline”.
Sólo quedaron las voces más pequeñas chateando:
“Bueno”, dijo una, “pues creo que otra vez tendremos que lidiar con
sorpresas no previstas, como la de 1994”.
“¿Y tú qué harías?”
“Mmh… ¿Recuerdas el chiste malo de hace unos años, que si querías
prepararte para el futuro tendrías que aprender chino? Bueno, pues yo recomendaría empezar a
estudiar lenguas originarias. ¿Y tú?”
“Bueno, podríamos tratar de encontrar un puente, algún tipo de
comunicación.”
“¿Para qué?”
“Pues para negociar condiciones dignas en la cárcel. Porque no creo que esa gente ofrezca amnistía
alguna, ni anticipada ni posterior.”
“¿Y tú que sugieres?“
Una voz, hasta ese momento en silencio dijo:
“Diría que aprender, pero creo que ya es demasiado tarde para eso”.
“Pero tengo una hipótesis”, continuó, “lo que ocurrió es que la
Inteligencia Artificial que anima nuestro servidor central funciona con los
datos con los que la alimentamos. En
base a ellos, la IA prevé todos los escenarios posibles, sus consecuencias y
las medidas a tomar. Lo que pasó es que
lo que hicieron no estaba en ninguno de nuestros escenarios, la IA se, como
quien dice, sacó de onda y no supo qué hacer, activando simultáneamente la
alarma anti hackers y antivirus y echando a andar la reacción al escenario más
cercano que tuvo a la mano, es decir, el SupMarcos como aspirante
presidencial”.
Otra voz lo interrumpe: “¿Pero no el Marcos ya está muerto?”.
“Está”, responde otro, “pero por lo mismo”.
“O sea que nos la volvieron a hacer, pinches zapatistas”.
“¿Y ya no tiene remedio?”
“Pues no sé ustedes, pero yo ya tengo apartado el vuelo para Miami”.
“Yo ya miro con temor a la indiada, nunca se me hubiera ocurrido que
podrían llegar a mandar”.
En forma casi simultánea, las distintas pantallas se iluminaron con la
misma frase: “Standby mode”
Las luces rojas siguen encendidas.
Las sirenas de alerta suenan sin parar, alarmadas, histéricas.
Lejos de ahí, unas mujeres del color que somos de la tierra, apagan su
computadora, desconectan el cable del servidor, y sonríen y parlotean en una
lengua incomprensible.
Entonces una niña llega y pregunta en español: “Oí mamaces, ya lo acabé
la tarea, ¿ya podemos ir a jugar? Es que
no hemos completado el equipo, pero no preocupas mamaces, ya vamos a ser más,
de repente dilata, pero ya vamos a ser más”
Las mujeres salen corriendo y riendo detrás de la niña. Corren y ríen como si al fin hubiera un
mañana.
Doy fe.
Guau-Miau.
Nota: Cuestionado el Gato-perro
por qué su declaración “3de3” sólo tenía una parte y no las 3 como su nombre lo
indica, respondió gruñendo y ronroneando: “falta lo que falta”.
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
Publicado por Hugo en 6:56 0 comentarios
Etiquetas: EZLN, Subcomandante Insurgente Galeano
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